NO NOS QUEDAMOS EN SILENCIO ANTE LA PANDEMIA, A LA QUE LOS GRUPOS MONOPOLÍSTICOS VEN COMO UNA OPORTUNIDAD PARA CARGAR LA NUEVA CRISIS SOBRE [email protected]

NO NOS QUEDAMOS EN SILENCIO ANTE LA PANDEMIA, A LA QUE LOS GRUPOS MONOPOLÍSTICOS VEN COMO UNA OPORTUNIDAD PARA CARGAR LA NUEVA CRISIS SOBRE [email protected]

ATENAS 14.4.20

[email protected] [email protected] y pensionistas del mundo.

Αbril de 2020

Como dirección colectiva de la única organización mundial que existe hoy en día de personas jubiladas y pensionistas de la Unión Internacional de Sindicatos y Otras Organizaciones Clasistas, afiliadas a la Federación Sindical Mundial (FSM), nos dirigimos a todas las personas de nuestro colectivo en los 5 continentes. En este momento de la pandemia tan crítico para la Clase Obrera, consideramos necesaria y apropiada la comunicación entre las personas laboralmente activas que trabajan duro y las jubiladas que ya lo hicieron. Este difícil periodo por el que estamos atravesando es una prueba más, ya que nuestras vidas están en peligro. De hecho, ya contamos por millones las personas azotadas por la pandemia, así como por cientos de miles las fallecidas hasta ahora. Ni siquiera sabemos cómo van a desarrollarse los acontecimientos en el medio y largo plazo.

En este momento especial y difícil necesitamos protegernos a [email protected] [email protected] y a quienes nos rodean, porque si no lo hacemos, nadie más puede hacerlo.

El estallido de la pandemia, su rápida propagación y sus graves consecuencias en la vida humana, sobre todo en las economías capitalistas más desarrolladas, ha traído a la superficie problemas fulminantes, los cuales existían antes de manifestarse la pandemia, pero hoy surgen de manera más trágica.

La pandemia ha derrumbado muchos mitos del sistema capitalista; los más característicos conciernen al “sólido” Sistema de Salud Nacional, entre otros. La verdad es que el podrido sistema de explotación está sujeto a la lógica de las ganancias, por ello el bien social de la Salud Pública es arrojado al foso de los leones de la mercantilización, demoliendo sus estructuras públicas en beneficio de los intereses privados. Los capitalistas en todo el mundo, los gobiernos y sus amigos de los medios de comunicación nos dicen que en este periodo “es necesaria la unidad nacional porque estamos luchando contra un enemigo invisible y sin distinción de clase. El virus no distingue de sexo, ingresos, raza y nación”. Desde el primer momento que apareció la COVID19, reina esta propaganda en todo el mundo con diferentes variantes. ¿Es así, como lo dicen ellos? ¡Por supuesto que no!

Por ejemplo, una persona que, en estas condiciones, continúa yendo al trabajo para no perder su sueldo, y se ve apilada en los medios de transporte o en el lugar de trabajo, tiene muchas más posibilidades que se contagie del virus que el patrón, el cual puede hacer el seguimiento de la evolución de su rentabilidad y también de la pandemia desde su lujoso chalé a varios kilómetros de distancia. Además, incluso si enferman ¿los dos tendrán el mismo acceso al mercantilizado y privatizado Sistema de Salud?, ¿Tal vez las consecuencias de la pandemia no sean iguales para todos? ¡Por supuesto que no!

Hoy es indiscutible que la salud del pueblo, el cuidado, la protección y la seguridad son incompatibles con el beneficio capitalista, la codicia del capital y el modo de producción capitalista. Por lo tanto, se imponen soluciones con base en las necesidades reales del pueblo o el pueblo sufrirá. Vivirá en condiciones miserables, pagando constantemente con sus escasos recursos, para que los pocos y elegidos capitalistas se enriquezcan. Esa es la razón por la cual ahora no guardamos silencio ante quienes usan la pandemia como una oportunidad para que carguemos, una vez más, con la nueva crisis capitalista. Es crucial para nosotros, el pueblo, no sólo salir simplemente de nuestros hogares cuando la pandemia haya terminado, sino también salir más fuertes a escena. Que no paguemos esta crisis también. Que se apunte adecuadamente al enemigo visible, al peligro real para todos los pueblos del mundo que es el capitalismo en su fase superior, ¡el imperialismo!

Es útil que sepamos que lo que estamos experimentando hoy no será un paréntesis corto. No volveremos a donde estábamos antes de que se tomaran las medidas contra la pandemia. El peligro para el pueblo no se limita a la pandemia. Se trata de la gran ola de pobreza, desempleo y demolición de los derechos a la seguridad social de los obreros y de los jubilados, más para las obreras y jubiladas, que conlleva el ataque capitalista contra hombres, mujeres y contra la nueva generación sobre el terreno de esta nueva crisis, otra crisis de las muchas que padece y padecerá el capitalismo (como había previsto Carlos Marx) antes de su destrucción. Después de todo, incluso los organismos imperialistas más importantes (OCDE, FMI, etc.) lo admiten. Predicen que la profundidad y la duración de la nueva crisis serán mayores que las de 2008-2009. Ya lo han dicho ellos mismos en la reunión en Davos este enero. Ya estamos contando millones de personas en paro tanto en las metrópolis del capitalismo como en los países más pequeños.

Los desarrollos internacionales son rápidos: el futuro de la zona euro se está volviendo cada vez más incierto. Los principales centros del capitalismo, Estados Unidos y la Unión Europea, pierden velozmente su supuesto prestigio. El ejemplo más notable son las deficiencias de salud pública y la falta de coordinación a nivel europeo, que tampoco es inmune a los diferentes intereses que entran en conflicto en cada estado miembro. Es normal, ya que la UE ha sido creada para aumentar los beneficios de las multinacionales que la controlan y no para mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos.

 Incluso los enfrentamientos entre los centros imperialistas acerca de qué grupos monopolísticos de renombre descubrirán primero el fármaco o la vacuna contra la pandemia, muestran una gran virulencia por asegurarse las jugosas ganancias que hay en juego, muestra de la barbarie del capitalismo. Además, muchas fuerzas políticas burguesas, dirigidas por y no sólo, los socialdemócratas, están proyectando "nuevas soluciones de salvación" a medida que se dan cuenta de que aumentará el descontento popular. Están tratando de convencer al pueblo de que serán salvados por las principales intervenciones estatales, o por un retorno al keynesianismo o por el tema de los eurobonos en la UE. Sin embargo, estas infames "armas modernas" de toda forma de gobierno del sistema explotador y los bancos centrales se están convirtiendo rápidamente en "tirachinas" incapaces de detener la manifestación de la nueva crisis internacional.

La verdad es que la mayor o menor intervención del estado burgués,  siempre sirve a los intereses del capital en detrimento del pueblo. El aumento de hoy del gasto público y los nuevos préstamos ofrecidos a los grandes grupos monopolísticos serán pagados nuevamente por la clase obrera. Una vez más, se pedirá al pueblo que se apriete el cinturón y cargue con el peso de la crisis para que la rentabilidad del capital pueda recuperarse rápidamente.  Se trata de apoyar las nuevas inversiones privadas en varios sectores y continuar acumulando la riqueza en manos de cada vez menos personas

La razón por la cual los políticos líderes conservadores, en Europa y Estados Unidos, eligen hoy una política fiscal y monetaria expansiva es porque satisface las nuevas necesidades del capital en condiciones de severa contracción de la producción y el consumo. Así como por la debilidad de muchos grupos bancarios que no pueden desempeñar su papel, (grupos bancarios que hay que “salvar” para que ayuden, “supuestamente”,  a que la economía funcione bien, aunque, de hecho, los bancos privados existen, como todo lo que es privado, sólo para aumentar las grandes ganancias de sus propietarios).

Sin embargo, los nuevos préstamos gubernamentales, el aplazamiento de los pagos de impuestos, la provisión de liquidez por parte de los bancos centrales, no pueden cancelar el estallido de la nueva crisis, ya que no eliminan su causa más profunda, es decir, el gran tamaño del capital sobreacumulado, que no se puede invertir hoy con un margen de beneficio satisfactorio en este capitalismo que está perdiendo su poder.  Es una de las crisis cíclicas y estructurales del capitalismo. Esto se confirma por la desaceleración de la economía internacional. Antes del surgimiento de la pandemia de COVID-19, los estados estaban ya muy endeudados y los grupos bancarios con problemas. Esta realidad ya había sido anunciada por economistas, amigos del capitalismo y había sido analizada en la reunión en Davos mencionada anteriormente. La pandemia no creó esta nueva crisis , pero aceleró dramáticamente el proceso. La verdad es que no hay soluciones mágicas a las crisis dentro de los muros del sistema. Los desarrollos de este período son didácticos. Revelan que tras los eslóganes ilusorios de "solidaridad europea" y "valores europeos" se encuentra el antagonismo implacable de la clase burguesa que constituye la alianza imperialista de la UE. El antagonismo crece a medida que se intensifica la divergencia de intereses en el núcleo duro de la zona euro entre Alemania, Francia e Italia, debido a la manifestación desigual de la crisis y sus consecuencias.

En la fase en la que estamos, cada burguesía está examinando el coste de un "conflicto frontal" que podría desestabilizar la cohesión de la Eurozona y sus posibilidades alternativas.  En particular, el sistema político burgués alemán está considerando las consecuencias en caso de desestabilización de la zona euro, después del Brexit y según se intensifica el antagonismo de Alemania con Estados Unidos y China, para determinar sus próximos pasos y los compromisos necesarios.

Los acontecimientos disipan el mito de que la UE podría ser para los pueblos un escudo contra las crisis. Todas las negociaciones y contradicciones antes mencionadas muestran que el pueblo pagará por la crisis nuevamente. Con o sin eurobonos, para los trabajadores y trabajadoras se prevén políticas antipopulares sin parar. Los desarrollos se utilizarán como una oportunidad para aumentar el grado de explotación, expandir las relaciones de trabajo flexibles y hacer que la mano de obra sea aún más barata.

Es el pueblo el que paga constantemente, tanto en tiempos de crisis capitalista como de crecimiento. Solo el pueblo con la clase obrera al frente puede proporcionar soluciones a su favor.

Todavía hoy, 30 años después de la contrarrevolución en la Unión Soviética y los países socialistas, hay restos de las conquistas del Socialismo en estos países. Estas conquistas también tuvieron un efecto positivo en los pueblos de los países capitalistas. Pueblos que, a través de su lucha, obligaron a sus gobiernos a tomar algunas medidas positivas. El envío de médicos de la Cuba bloqueada a Italia, como a muchos otros países; la Infraestructura de Salud en países como Alemania, que en el período del Socialismo como República Democrática Alemana mejoró las unidades de salud; incluso la forma de manejar la pandemia en la China de hoy, revelan los restos del Socialismo. Pero al mismo tiempo, los gobiernos burgueses (independientemente de cómo sean redefinidos políticamente, neoliberales, socialdemócratas,  de izquierdas) están gastando cientos de miles de millones en programas de armamento de la OTAN y otras instituciones imperialistas, para servir en las guerras imperialistas que se libran en muchas partes del mundo, a las intervenciones y exclusiones de los países, o en la paz imperialista que imponen con la pistola en las sienes de los pueblos.  La inversión social de ese dinero, sacado del trabajo de miles de millones de trabajadores, les permitiría tener buena salud, escuelas, estructuras sociales, hogares, centros de rehabilitación, hogares de ancianos, suministro de agua, pensiones y   otras muchas cosas de las cuales se ven privados.

Pero hoy, desafortunadamente, no existe ese contrapeso. Sin embargo, el pueblo necesita salir de esta crisis con más experiencia porque los enormes callejones sin salida del sistema de explotación actual se hacen aún más evidentes. Depende de nosotros, , de los jubilados y trabajadores, tanto hombres como mujeres, organizar la lucha, nuestra propia alianza social, respondiendo de manera combativa,  pues, en última instancia, somos quienes producimos esta enorme riqueza, estos recursos económicos que poseen unos pocos. Utilizar y promover muchas y hasta un punto nuevas formas de lucha, en estas condiciones restrictivas especiales, es una condición clave para la preparación del contraataque popular con mayor intensidad a partir de hoy. Promover exigencias y medidas de alivio para [email protected] [email protected] del sector público y privado, para las personas profesionales autónomas, artesanas, comerciantes, científicas, agricultoras, mujeres dedicadas a los cuidados, [email protected] de familias populares y en particular para [email protected] [email protected],(como grupo de alto riesgo), para la protección de la salud pública, la educación, la cultura, para la restauración de los derechos y libertades democráticos, la abolición de las leyes que restringen el sindicalismo y la acción política; la intensificación de la represión, están directamente relacionadas con la revelación de las causas y las grandes responsabilidades del capital. Es necesario que el peso de las cargas de esta crisis recaiga sobre el capital y no sobre la Clase Obrera y los estratos populares.

Al mismo tiempo exigimos la abolición de todas las medidas antipopulares, estamos luchando para evitar que la gente caiga en la trampa de la espera. Hoy, el ataque capitalista se está desplegando aún más. Hoy, los medios de comunicación lavan el cerebro a los trabajadores para disciplinarlos pasivamente en las medidas antipopulares burguesas. Hoy, intentan convencernos de que todos estamos luchando juntos contra el "enemigo invisible".

Los últimos desarrollos arrojan luz sobre la bancarrota histórica del sistema capitalista en descomposición, como ya predijo Marx. Este es el enemigo visible. Anula las grandes posibilidades científicas y tecnológicas que existen hoy para vivir de manera segura. No está escrito que las personas estén destinadas a morir porque no hay suficientes unidades de cuidados intensivos, camas, médicos, enfermeras, respiradores o porque se debe elegir qué paciente vivirá y quién morirá. Al mismo tiempo, miles de médicos y enfermeras están en paro y no son contratados, mientras que los grupos privados no se ven afectados en términos de rentabilidad. Las crisis económicas, el desempleo y la pobreza no son naturales. Podemos vivir sin la inseguridad diaria de si tendremos trabajo al día siguiente, si podremos asegurar la educación de la prole y las medicinas de la familia y si tendremos jubilación.

Los sindicatos amarillos de todo el mundo están sometiendo todas estas necesidades de la población, a la rentabilidad que el capital necesita para subsistir. Abierta y no encubiertamente en todas las reuniones internacionales o nacionales, con los patrones o, en cada oportunidad, a través de los procesos de diálogo social (o corporación social), se convierten en pilares clave de los capitalistas para una mayor y brutal explotación de los trabajadores. 

En dirección opuesta, de acuerdo con el programa de reivindicaciones de la FSM, el movimiento de pensionistas en todo el mundo reivindica demandas para [email protected] [email protected] [email protected] del trabajo de acuerdo con las necesidades reales de las personas jubiladas y de acuerdo con la riqueza que han generado en su vida laboral para satisfacer sus necesidades contemporáneas y no las necesidades del capital y banqueros. Riqueza que la clase trabajadora continúa produciendo sin cesar.

Sobre esta base reclamamos:

· Derecho de jubilación y derecho de pensión para todos los trabajadores y trabajadoras del mundo, obligatoriamente.

· Que todos los sistemas de Seguridad Social en todo el mundo sean exclusivamente públicos y financiación de todas las necesidades de [email protected] [email protected] por parte del estado y el patrón

 · Reducción de los límites de edad de jubilación para todos los trabajadores y trabajadoras, con límites aún más bajos para las mujeres y para las tareas laborales especialmente duras (minería, …)

· Pensiones decentes que satisfagan nuestras necesidades y no subsidios sociales.

· Hogares de [email protected] públicos y modernos con equipo y personal suficientes.

· Reforzar los programas de asistencia a domicilio para pacientes o [email protected] que no pueden cuidarse a sí [email protected]

· Hospitales públicos, gratuitos y modernos dotados con equipos médicos, camas adecuadas y camas en unidades de cuidados intensivos.

· Unidades de salud primaria, medicina preventiva, con suficiente personal sanitario. Todos los gastos y medicamentos del paciente tienen que ser gratuitos.

· Programas gratuitos estatales para el tratamiento de pacientes que necesitan balneoterapia u otras formas de tratamiento.

· Programas culturales estatales gratuitos para actuaciones teatrales

· Asegurar agua limpia en los países que la necesitan.

Hoy, frente la barbarie y los callejones sin salida del capitalismo, se demuestra nuevamente que el Socialismo es necesario y actual. Hoy todos hablan de los héroes invisibles que luchan en la primera línea: mé[email protected], [email protected] y cualesquiera trabajadores en el sector de la sanidad (limpieza, suministro de alimentos,  transporte de [email protected] pacientes, etc.), trabajadores de los supermercados,  de la energía,  de telecomunicaciones y de transporte. Estos héroes y heroínas invisibles que producen riqueza, que mantienen a flote a la sociedad, serán liberados por el socialismo de las cadenas de la esclavitud salarial. En el socialismo, cada trabajador y cada trabajadora desempeñará un papel activo en la toma de decisiones y en la aplicación y el control de las decisiones.

Las fuerzas productivas serán liberadas, porque el propósito de la producción será ahora las necesidades de la sociedad y no la ganancia capitalista. En este terreno sólido de propiedad social con  la planificación científica central de la producción pondrán al margen las crisis. La cooperación internacional interdisciplinaria se fortalecerá para la producción rápida de vacunas y medicamentos, ya que los logros científicos ya no serán un arma y una mercancía en la competencia de los grupos monopolistas.

En estos tiempos difíciles para la gente, tenemos el deber histórico, frente a  [email protected] [email protected] y a [email protected] [email protected], de mantenernos [email protected] y saludables en cuerpo y mente, contribuir con nuestra lucha y experiencia para derrotar al verdadero culpable de la miseria de los pueblos que no es otro  que el propio capitalismo.

Con saludos clasistas camaraderiles

La dirección colectiva de la UIS de Pensionistas y Jubilados de la FSM